“El pueblo comprende o siente esas verdades, y su inquietud es la intranquilidad de todos los pueblos que la historia señala como víctimas de iguales atentados. allí donde ha habido un desconocimiento de la integridad territorial, hemos presenciado siempre los esfuerzos del pueblo damnificado por llegar a la reconquista del territorio usurpado.”
José Hernández
Las efemérides son un espacio de reflexión, debate y puesta en valor de sentidos sociales sobre la memoria de diversos procesos históricos, en este 2 de abril, a 43 años del intento militar de recuperar las Islas Malvinas, las disputas para escribir la Historia de aquellos traumas, dictadura, guerra, están en un momento de batalla cultural. En este artículo, aportaremos una mirada popular sobre el conflicto bélico, que involucra reivindicaciones teóricas y prácticas, sino también imágenes que demuestran el arraigo popular de la causa Malvinas. Bajo estas perspectivas, homenajeamos “a los pibes y pibas de Malvinas que jamás olvidaremos.”

En junio de 1982, Argentina comenzó a transitar su primera posguerra en la historia contemporánea. Mientras muchos argentinos se entregaban a su propio procesamiento de la experiencia de guerra (tarea que recayó principalmente sobre las nacientes organizaciones de ex combatientes y en la asociación que constituyeron las familias que habían perdido un ser querido durante el conflicto), el Estado, las fuerzas políticas responsables de gobierno, las instituciones educativas, los intelectuales y los medios de comunicación adoptaron, casi sin diferencias, un discurso distante para con los acontecimientos vividos y condenatorio hacia sus protagonistas.

En términos generales, las expresiones diversas que constituyen el corpus de este trabajo vinculan la “causa de Malvinas” (fuertemente arraigada en nuestra cultura popular, de larga duración, antecede y sucede al conflicto bélico de 1982) a la guerra de Malvinas configurada como “gesta” (hecho o conjunto de hechos dignos de ser recordados, especialmente, los que destacan por su heroicidad o trascendencia) y, en este marco, legitiman las muertes de los caídos configurándolos como héroes. Se sitúan en un relato nacional de carácter épico, con un mito de origen patriótico, las luchas por la independencia, contra las potencias europeas, la escena fundante de la nación, el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, y un destino de gloria por venir. La figura de los “héroes de Malvinas”.

Lo que gran parte de los discursos del corpus analizado no tematizan es el contexto político que precedió y en el marco del cual se produjo la guerra: el de la dictadura militar, cívico y eclesiástico no denuncian la guerra, ni a al Gobierno golpista que la provocó. Han aparecido tensiones entre el discurso nacionalista conservador a partir de la fórmula patriótica clásica del vasto complejo campo “nacional y popular”, caracterizado por su heterogeneidad y dinamismo.

Las tensiones entre nacionalismo conservador y nacionalismo popular no corresponden exactamente, a diferencias entre militares y civiles, hay civiles y militares voceros de ambas posiciones.

La memoria de Malvinas es inestable, dinámica, no está consolidada, es objeto de disputa entre distintos colectivos. Se trata de una memoria en construcción, en la que se superponen diferentes capas, una memoria aluvión y heterogénea.

Para finalizar, el pedido de Justica sobre la causa que tiene la Corte Suprema de la Nación, que investiga las torturas sufridas por los soldados por sus superiores, esta solicitud, tiene como finalidad, impedir la impunidad de los acusados por crímenes de lesa humanidad, durante el conflicto bélico.

La materialización de la cultura popular, en políticas de Estado que involucren definitivamente a los héroes de Malvinas, es la gran tarea de nuestro tiempo.


