Durante el mes de junio, se registran dos feriados nacionales en Argentina que darán lugar a fines de semana largos: el lunes 16 y el viernes 20. Se trata de fechas que conmemoran a dos figuras destacadas de la historia nacional y que, según la legislación vigente, no son días laborables, salvo con pago especial para quienes deban trabajarlo.

El lunes 16 de junio se trasladará la conmemoración del Paso a la Inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes, cuya fecha original es el 17. Este cambio se realiza en el marco de la Ley 27.399, que establece que los feriados nacionales trasladables cuyas fechas coincidan con martes o miércoles serán movidos al lunes anterior, como ocurre en este caso.
En tanto, el viernes 20 de junio se conmemora el Paso a la Inmortalidad del General Manuel Belgrano, creador de la bandera argentina. Este feriado es inamovible, por lo que siempre se celebra en esa fecha, independientemente del día de la semana en que caiga.

¿Se trabaja o no en estos feriados? ¿Y cómo se paga si se trabaja?
Ambos días están contemplados como feriados nacionales, lo que implica que rigen las normas del descanso dominical. Según la Ley de Contrato de Trabajo (artículo 166), en caso de que el trabajador preste servicios durante un feriado, deberá percibir el pago doble de su jornada habitual. Si no trabaja, el día se considera igualmente remunerado, como si hubiera concurrido a su puesto.
Es importante diferenciar estos feriados de los días no laborables, en los que la actividad queda sujeta a la decisión del empleador. En cambio, en los feriados nacionales rige el descanso obligatorio, salvo excepciones como servicios esenciales o actividades pactadas con anticipación.

Con esta configuración, la semana del 16 al 22 de junio será atípica: solo contará con tres días laborales —martes 17, miércoles 18 y jueves 19—, lo que impactará tanto en la actividad económica como en el calendario escolar y administrativo.
El doble feriado brinda una oportunidad para descansar, viajar o realizar actividades en familia. A su vez, representa un alivio para el turismo y el comercio en localidades como Malargüe, donde los fines de semana largos suelen generar movimiento económico positivo.


