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Categoría:
Sociedad

El lado B del Festival Nacional del Chivo

Luego del cierre de una nueva edición del Festival Nacional del Chivo, realizado en el predio Raíces Malargüinas y que contó con una importante convocatoria, variada programación y presencia de artistas locales, surgieron distintas observaciones por parte de vecinos y comerciantes que participaron del evento.

Entre los reclamos expresados por asistentes, Adela Andrade, vecina de Malargüe de 81 años, manifestó su disconformidad con la organización general del festival y consideró que la edición de este año no cumplió con las expectativas de la comunidad local.

La vecina señaló la falta de sillas para el público general, especialmente en comparación con el sector destinado a autoridades, que contaba con mayores comodidades. Según indicó, muchas personas que adquirieron su entrada debieron permanecer de pie durante los espectáculos, situación que afectó principalmente a adultos mayores. “La gente pagó una entrada para sentarse dignamente, como en los años anteriores, y eso no pasó”, expresó.

Asimismo, remarcó que numerosos asistentes debieron compartir reposeras para poder sentarse y cuestionó la escasa prioridad otorgada a los crianceros, a quienes consideró los principales protagonistas de la festividad.

Otro de los puntos que generó disconformidad entre vecinos fue la disposición del espacio reservado para autoridades locales, el cual se encontraba vallado, sin acceso para el público general, y ocupaba una porción significativa del frente del escenario mayor. Según lo observado por asistentes, dicho sector no llegó a completarse durante las distintas noches del festival y, en algunos casos, fue utilizado por familiares y allegados de funcionarios.

El impacto del Festival en los comerciantes

En cuanto al balance comercial, la situación fue dispar. Doraliza Forquera, comerciante que participó del festival, al respecto de las ventas indicó: “Para nosotros han estado bien, pero tendrían que estar mucho mejor” y señaló que la mayor concurrencia se dio durante la jornada con entrada gratuita.

Forquera también destacó el cumplimiento de los requisitos exigidos para la actividad comercial, tanto en materia de seguridad como de bromatología, y valoró el acompañamiento institucional en esos aspectos.

Por su parte, Anahí Bravo, directora de una escuela de samba con sede en Mendoza y participante habitual del festival, señaló que su propuesta tuvo buena recepción del público y remarcó la importancia de estos espacios para sostener proyectos culturales independientes. “Todo lo que se recauda acá es para poder participar en el Carnaval de Río de Janeiro y representar a la Argentina”, expresó.

En contraste, otro comerciante con más de una década de participación en el Festival Nacional del Chivo manifestó una visión crítica sobre la evolución del evento. “Creo que es una fiesta que la están matando muy lentamente”, sostuvo mientras afirmó que en los últimos años se registró una caída notoria en las ventas.

El feriante también cuestionó los costos establecidos para acceder a los espacios comerciales y consideró que no se condicen con la situación económica actual. “Creo que se excedieron un poquito”, señaló, y agregó que los beneficios recibidos no justifican el monto abonado.

Esta postura fue compartida por otro comerciante que dialogó con Malalweb, quien cuestionó las diferencias en los procedimientos administrativos para acceder a los espacios comerciales. Según señaló, algunos feriantes debieron completar los trámites y abonar el canon con anticipación, mientras que otros pudieron hacerlo de manera presencial durante la primera jornada del festival.

El comerciante también indicó que su actividad está vinculada a la tradición gauchesca, con la venta de artículos como cintos, sombreros, boinas, ponchos y cuchillería, y que los días de mayores ventas suelen coincidir con la realización de destrezas gauchas, las cuales finalmente no se llevaron a cabo. “Nadie me avisó que habían suspendido las destrezas”, expresó.

Gestión de residuos durante el Festival Nacional del Chivo

Otro de los aspectos observados durante el evento fue la cantidad de residuos que quedaban en el predio al finalizar cada noche. Vasos descartables, botellas y restos de comida pudieron verse en distintos sectores, lo que generó preocupación entre algunos asistentes. Si bien se realizaron tareas de limpieza por parte del personal municipal, vecinos señalaron la necesidad de reforzar las acciones de concientización y cuidado del espacio público en eventos de gran concurrencia.

Pese a los señalamientos realizados, el Festival Nacional del Chivo cerró una nueva edición que volvió a posicionar a Malargüe en el centro de la escena cultural, dejando también aspectos para analizar y mejorar de cara a futuras ediciones.