En la madrugada de este lunes, personal policial y de Diversión Nocturna desarticuló una fiesta por el denominado “Último Primer Día” (UPD) que se desarrollaba en una finca ubicada en calle Maza, en Malargüe. La intervención se realizó tras un llamado al 911 por presuntos ruidos molestos y derivó en el cese de actividades al constatarse la presencia de menores consumiendo alcohol.

La jueza de Paz y Contravencional de Malargüe, María Paz Zabalegui, explicó que tomó conocimiento del hecho a través del CEO en horas de la madrugada, cuando se le informó que personal de Diversión Nocturna se había hecho presente en el lugar a raíz de la denuncia de un vecino.
Al arribar, los efectivos constataron que se estaba llevando adelante un festejo por el UPD. “Se hizo un cese de actividades porque había menores y había consumo de alcohol en el lugar”, precisó la magistrada. En ese marco, se dispuso que los progenitores retiraran a sus hijos para resguardar su integridad.


Según indicó Zabalegui, los padres que habrían autorizado el consumo de alcohol fueron notificados en el marco del artículo 97 del Código Contravencional. En caso de resultar responsables, podrían enfrentar una sanción económica que supera los $100.000.
Asimismo, se prevé infraccionar al organizador del evento, quien habría puesto el inmueble a disposición sin habilitación ni medidas de seguridad adecuadas. También podrían ser sancionados los mayores que se encontraban en el lugar y consumían alcohol.
La jueza aclaró que las actuaciones aún son preliminares y que restaba recibir la documentación correspondiente para determinar responsabilidades concretas. No obstante, confirmó que en el lugar había más de 40 jóvenes y que varios padres debieron concurrir a retirarlos.


En relación a versiones sobre supuestos malos tratos durante el operativo, Zabalegui sostuvo que la intervención fue tranquila y que en el lugar había inicialmente dos efectivos, sumándose luego un móvil más. “Que haya resultado antipático a los ojos de los padres y que eso genere enojo puede ser entendible, pero no quiere decir que haya habido malos tratos”, señaló.
La magistrada remarcó que la Justicia no está en contra del UPD como celebración, “el problema no es el UPD, sino el consumo de alcohol en el UPD”, afirmó.


En ese sentido, sostuvo que muchas veces estos encuentros son organizados por adultos que obtienen un rédito económico alquilando fincas sin las condiciones mínimas de seguridad y salubridad. “Se puede hacer un UPD pero sin poner en riesgo a los menores”, concluyó.
