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Categoría:
Sociedad

Advierten que la situación económica del centro de diálisis es cada vez más difícil de sostener

Tras la preocupación manifestada por pacientes, los responsables del centro de hemodiálisis de Malargüe brindaron su versión sobre la situación y confirmaron que atraviesan un escenario “crítico” debido a atrasos en los pagos por parte de obras sociales, aunque señalaron que el servicio podría continuar en los próximos días si se regularizan los ingresos.

Uno de los médicos responsables del Centro de Hemodiálisis de Malargüe, el doctor Sergio Giordanini, explicó que el problema “sigue siendo el mismo de siempre”, vinculado a demoras en los pagos que impactan directamente en el funcionamiento del centro. Según indicó, estos atrasos impiden afrontar en tiempo y forma los costos diarios que demanda la prestación.

“El paciente tiene que dializarse día por medio. Si no lo hace, puede presentar complicaciones cardiovasculares, metabólicas y digestivas que agravan su estado de salud”, advirtió el profesional, al remarcar la importancia vital del tratamiento.

En ese sentido, sostuvo que el funcionamiento del centro depende de una cadena de insumos y servicios que deben sostenerse de manera permanente. “Cada sesión implica filtros, guías, sueros, personal y una serie de gastos que tienen que cubrirse constantemente. Si eso no ocurre, llega un punto en que no se puede sostener”, afirmó.

De acuerdo a lo expresado por los responsables, los retrasos en los pagos pueden alcanzar entre 40 y 90 días, lo que genera un “cuello de botella” financiero que pone en riesgo la continuidad del servicio, especialmente en un contexto geográfico como el de Malargüe, donde los costos logísticos son más elevados por la distancia con centros urbanos como San Rafael o Mendoza.

“Los centros periféricos no tienen la misma capacidad de sostener atrasos que los grandes centros. Si no se priorizan estos lugares, el sistema termina colapsando”, señaló Giordanini, quien además advirtió que, de no regularizarse la situación, existe el riesgo de un eventual cierre en el futuro.

Por su parte, el doctor Ramos remarcó que, además del impacto sanitario, la situación afecta a las fuentes laborales vinculadas al centro. “Son alrededor de 15 familias malargüinas que dependen directa o indirectamente de este trabajo”, indicó.

Asimismo, aseguró que, pese a las dificultades, el objetivo principal sigue siendo garantizar la atención de los pacientes. “Se está priorizando la salud del enfermo renal, pero la situación económica es muy grave y se hace cada vez más difícil sostenerla”, expresó.

En relación a la posible suspensión del servicio advertida por los pacientes, los profesionales indicaron que mantienen expectativas ante un eventual pago por parte de una de las obras sociales. Según señalaron, existiría el compromiso de regularizar parte de la deuda en el corto plazo, lo que permitiría continuar con las prestaciones.

En la misma línea, uno de los pacientes, Raúl Flores, indicó que desde PAMI le habrían informado que el pago podría concretarse en el corto plazo lo que llevaría alivio a la situación, aunque advirtió que, de no resolverse, el problema persistirá.

Mientras tanto, desde el centro reiteraron el pedido a las autoridades y obras sociales para que regularicen los pagos y garanticen la continuidad de un servicio considerado esencial para la vida de los pacientes.