La pequeña fue atacada en 2020, cuando tenía tres años, y quedó con secuelas permanentes. Ahora necesita una intervención de oído y su familia solicita colaboración para afrontar los gastos.

La familia de una niña de Malargüe que fue atacada por un dogo argentino en 2020 solicita colaboración económica para afrontar una nueva cirugía de oído que deberá realizarse como consecuencia de las lesiones sufridas durante aquel episodio. La pequeña tenía tres años cuando ocurrió el ataque y actualmente continúa con controles y tratamientos médicos por las secuelas que le dejó.

Su mamá, Joana, contó a Malalweb que la niña debe ser internada próximamente para avanzar con la intervención y que, desde el ataque, la familia ha tenido que afrontar de manera sostenida distintos gastos vinculados con su atención médica y los traslados. Ante la próxima cirugía de oído, Joana decidió hacer pública la situación y solicitar la colaboración de quienes puedan ayudar a la familia a afrontar los gastos vinculados con la intervención. Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a través del siguiente alias: Joana.g.com
La solicitud busca acompañar a la niña en una nueva etapa de su recuperación, seis años después de aquel ataque que le provocó lesiones que todavía permanecen.
Un ataque que ocurrió en 2020
El hecho ocurrió el 1 de noviembre de 2020, cuando la niña se encontraba jugando con otras menores del vecindario. Según relató su mamá, las niñas se dirigieron hacia la propiedad de un vecino y, momentos después, comenzó a escuchar gritos. Al acercarse, encontró a su hija siendo atacada por un perro de raza dogo argentino.
La niña fue trasladada inicialmente al Hospital Malargüe y posteriormente derivada de urgencia al Hospital Humberto Notti, en Mendoza, debido a la gravedad de las lesiones. De acuerdo con el relato de su mamá, sufrió importantes heridas en el rostro, lesiones en el oído y una perforación en el cráneo, además de otras consecuencias que requirieron intervenciones y un seguimiento médico posterior.

Actualmente “presenta una parálisis facial permanente y otras secuelas derivadas del ataque”. La familia continúa realizando controles y tratamientos, mientras la niña mantiene una vida activa y desarrolla actividades propias de su edad.
El caso de la niña también llegó a la Justicia
Después del ataque, la familia inició un proceso judicial por los daños sufridos por la menor. En las primeras instancias, la Justicia había establecido una indemnización de $27,5 millones. Sin embargo, en mayo de 2026, la Suprema Corte de Justicia de Mendoza revocó esas decisiones y dejó sin efecto la indemnización.
El máximo tribunal provincial consideró, por mayoría, que el ingreso de la niña a la propiedad donde se encontraba el animal había interrumpido el nexo causal. El juez Omar Palermo votó en disidencia y sostuvo una postura diferente respecto de la responsabilidad por el ataque.
Para la familia, más allá del recorrido judicial, las consecuencias del hecho continúan presentes en la vida cotidiana y también en los gastos que deben afrontar para sostener el tratamiento de la niña.

