El comerciante y productor local Gabriel Ferrero, dueño de la parrilla “La Finca”, reconocida en Malargüe por su trayectoria y su destacada propuesta gastronómica —con picadas, empanadas y una cuidada selección de vinos— realizó un fuerte reclamo público tras las graves consecuencias que dejaron las recientes crecidas en la zona del Callejón Galdames, detrás del Matadero.



Ferrero aseguró que los daños podrían haberse evitado si se hubieran realizado a tiempo los trabajos de mantenimiento y prevención en el arroyo de La Bebida, un sector de características aluvionales que desde hace años requiere intervenciones constantes. Según explicó, el socavón que terminó provocando los desbordes había sido advertido con más de diez días de anticipación.
“Las cuestiones climáticas son atribuibles a la naturaleza, pero cuando el detonante es la negligencia humana o la falta de trabajo, se vuelve imperdonable”, expresó.


Pérdidas totales para productores y vecinos
El comerciante describió un escenario devastador para numerosas familias de la zona: pérdida total de colmenas, gallinas, chanchos, animales de granja y campos productivos cubiertos por más de un metro de barro y arcilla, material que resulta de muy difícil recuperación para la actividad agropecuaria.

En su caso particular, Ferrero confirmó la pérdida de su producción de papa y severos daños materiales. Si bien el edificio de la parrilla La Finca no fue alcanzado por el agua debido a su ubicación en altura, sí se arruinaron maquinarias, freezers y cámaras frigoríficas, además de la imposibilidad de recibir turistas y clientes durante varios días.
“El paisaje que había hace unos días no es el mismo que hoy va a encontrar el turista, y eso también nos afecta”, señaló.

Reclamos a Hidráulica e Irrigación
Ferrero cuestionó con dureza la inacción de la Dirección de Hidráulica, remarcando que existe una máquina de ese organismo en perfecto estado, detenida desde hace más de un año a la vera de la ruta, que podría haber evitado gran parte de los daños si hubiese sido utilizada para las tareas correspondientes en el arroyo.



En contrapartida, destacó el accionar del área de Servicios Públicos del Municipio, especialmente del sector a cargo de Omar Villar, que intervino de manera inmediata para abrir caminos y reducir riesgos mayores, aun cuando la jurisdicción no les correspondía directamente.

En ese contexto, Gabriel Ferrero también quiso destacar y poner nombre y apellido a quienes sí se preocuparon por la situación desde el primer momento, se trata de Juan Montanari y José Luis Amaya.
Según explicó el productor, desde el área de Inspección de Cauce, se comprometieron a enviar maquinaria para avanzar con la limpieza de las acequias, una tarea clave para reducir el riesgo de nuevas inundaciones ante eventuales crecidas.
Acciones legales y pedido de responsabilidad
El productor confirmó que, junto a otros vecinos afectados, se encuentran organizándose para iniciar acciones y exigir responsabilidades. Reclamó la falta de presencia de legisladores y autoridades provinciales, y pidió que se retomen proyectos históricos de defensa aluvional que nunca fueron ejecutados, pese a contar con estudios técnicos ya realizados.

“Esto no es un problema individual. Si no empezamos a hacer las cosas bien, nos va a seguir pasando a todos”, advirtió.
Testimonios que reflejan la gravedad
Una vecina del lugar también dio su testimonio y describió la situación en las chancheras como “totalmente inundadas”, con animales atrapados en el barro y pérdidas irreparables. “Ojalá los que tienen que hacer algo salgan de su zona de confort y empiecen a trabajar para que esto no vuelva a pasar”, expresó.

Mientras continúan las inspecciones en la zona, los vecinos esperan la llegada de maquinaria y la puesta en marcha de soluciones concretas que permitan comenzar la recuperación y evitar nuevas inundaciones en un contexto donde los eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes.


