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Sociedad

La historia de un proyecto educativo que marcó a generaciones

Este año, el Centro de Apoyo Educativo (CAE) N.º 131 celebró su 25.º aniversario en Malargüe, consolidándose como un espacio de contención, formación y acompañamiento para cientos de niños del departamento. Se trata del primer CAE en funcionar en Malargüe, lo que le otorga un valor histórico aún mayor dentro de la comunidad educativa local.

La iniciativa nació en el año 2000 bajo la dirección de Erina Di Pascua, quien presentó el proyecto a la Municipalidad en un contexto en el que muchos niños quedaban sin acompañamiento pedagógico una vez finalizada la sala de cinco años del jardín maternal. El objetivo era claro: fortalecer la autoestima de los estudiantes a través de actividades artísticas y deportivas que les permitieran mejorar su rendimiento académico y proyectar un futuro más prometedor.

El 1 de julio del año 2000 comenzó a funcionar en la sede de la Unión Vecinal del Barrio Municipal y fue inaugurado oficialmente el 16 de agosto del mismo año, con una matrícula inicial de 120 alumnos de entre 5 y 13 años de edad, desde primer a séptimo grado de nivel primario.

En sus primeros años, el CAE contó con el esfuerzo de docentes, auxiliares y profesionales cedidos por distintas áreas municipales. Desde Cultura se sumaron horas de folclore con el profesor Miguel Lafuente; desde Deportes se aportaron horas de Educación Física, y la Escuela Artística colaboró con clases de música, a cargo de Santiago Bueno, quien hoy dirige la institución.

La estructura inicial incluyó dos docentes de grado —Martha y Patricia—, una directora maestra de Artes Visuales, personal de cocina, auxiliares y una secretaria. El trabajo no se limitaba a lo académico, sino que se extendía a valores de convivencia, hábitos saludables y la integración con otras instituciones, como escuelas, el área de Salud y el Juzgado de Familia.

El objetivo principal siempre fue que los niños elevaran su autoestima a través del arte y el deporte, y que de esa manera pudieran mejorar en la escuela y proyectarse a futuro. Hoy, al verlos convertidos en profesionales, padres y madres de familia, siento una enorme emoción”, expresó Erina Di Pascua al recordar los inicios.

Una de las anécdotas que más la marcó fue una visita a Las Leñas, donde los estudiantes fueron a almorzar en un restaurante. Allí, cuenta Di Pascua, los niños aplicaron todo lo aprendido en el CAE: esperaron a las docentes para comenzar a comer, se sirvieron con moderación y compartieron el momento con gratitud y respeto. “Ese día comprobé que cada enseñanza diaria daba frutos, y eso es impagable”, relató.

Viaje a Las Leñas. Foto: Gentileza

A lo largo de estos 25 años, el CAE N.º 131 no solo se mantuvo en funcionamiento, sino que se expandió y fortaleció gracias al compromiso de la comunidad y al acompañamiento de diferentes gestiones municipales. “El CAE me formó a nivel personal y profesional. Aprendí muchísimo y siempre estaré agradecida con quienes confiaron en mí y me dieron la oportunidad”, destacó su creadora.

Hoy, el centro continúa siendo un espacio de referencia para la educación integral en Malargüe, reafirmando que cuando existe decisión política y trabajo en red, es posible construir mejores oportunidades para los niños del departamento.