Mailen Arenas, bailarina y referente de las danzas folclóricas en Malargüe, compartió su trayectoria y experiencias representando al departamento en distintos escenarios del país. Con 28 años y más de dos décadas vinculada a la danza, el folclore ha sido el hilo conductor de su vida desde muy pequeña.

Comenzó a bailar alrededor de los 3 o 4 años, impulsada por su familia, y desde entonces nunca se alejó del folclore. A lo largo de su formación pasó por distintos espacios y profesores que marcaron su camino, como Facundo Linares, Loli, Gaby Araujo, y más adelante las academias Quinanteca y Amulen, con referentes como Mati Pérez, construyendo una sólida trayectoria dentro de la danza tradicional.
El folclore como identidad y herencia familiar
Si bien intentó incursionar en otros estilos como salsa, bachata y danzas clásicas, siempre volvió al folclore, una tradición profundamente arraigada en su familia. “En mi casa siempre estuvo muy presente el folclore, desde el canto de mi papá hasta la danza que elegí como forma de expresión”, expresó.

De Malargüe a los grandes escenarios del país
A lo largo de los años, Mailen ha representado a Malargüe en certámenes y encuentros provinciales, y también en otras provincias como San Juan y La Pampa, junto a su compañero de baile Checho Cerna. Uno de los momentos más significativos de su carrera fue la participación en el festival de Laborde en Córdoba, un escenario emblemático para cualquier bailarín folclórico.
Allí presentó la cueca malargüina, una danza identitaria del departamento, lo que significó una gran responsabilidad y, al mismo tiempo, una experiencia profundamente emotiva. Destacó el interés y la curiosidad que despierta esta danza en otros públicos, incluso entre mendocinos, por tratarse de una expresión propia y poco difundida fuera del sur provincial.
La preparación para llegar a ese escenario comenzó meses antes, tras superar un preselectivo en Mendoza. Según explicó, el objetivo principal fue mantener la naturalidad de la cueca, evitando una puesta demasiado académica para preservar su esencia, reflejando escenas cotidianas de la vida malargüina, como el regreso del veranador.

El valor del trabajo colectivo y el acompañamiento
Mailen resaltó el acompañamiento constante de su familia y el trabajo colectivo con compañeros y profesores de distintas academias, subrayando que representar a Malargüe implica un compromiso que trasciende lo individual.
Finalmente, quiso destacar la participación de otros artistas malargüinos en el festival, como Sergio “Checho” Cerna y Rodri Espinoza en malambo, y a los músicos Héctor Perea, Leo Perea y Ángel Vergara, quienes aportaron la música en vivo durante la presentación.

Una experiencia que reafirma que la cueca malargüina sigue viva y proyectándose más allá de las fronteras del departamento.


