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Opinion

Nuestra provincia durante la Independencia: Militarización, sociabilidad e incertidumbre

La Declaración de la Independencia de 1816 en Tucumán, en el marco del proceso revolucionario iniciado en 1810, se lo puede abordada desde una escala Hispanoamérica, nacional o local. En este caso, vamos a desarrollar uno de nuestros mitos fundacionales, desde la localía. ¿Cómo era Mendoza en 1816? ¿Qué tipos de sociabilidades se desarrollaban en nuestra provincia? ¿Quiénes eran sus actores sociales y protagonistas en tiempos tan convulsionados?

Un recorrido por la Mendoza de 1816, en tiempos de militarización, transformaciones sociales y protagonismo en proceso a la Independencia.

El estado de la Provincia de Cuyo y su capital, Mendoza, en 1816 es de gran convulsión e incertidumbre. Todo ha cambiado desde 1810. La tranquilidad cambió en ese momento con las noticias del estallido revolucionario, llegadas de Buenos Aires. Pero el giro más importante se evidenció desde que en septiembre de 1814, José de San Martín asumió como gobernador.

Según la historiadora Elvira Búcolo, nuestra provincia estaba configurada con una ciudad principal, con 58 manzanas y estaba delimitada al norte por la calle Santiago del Estero, al sur por San Luis, al este por el canal Cacique Guaymallén y al oeste por el Tajamar. El Área Fundacional de hoy era el centro cívico.

Según el censo de 1810, en esa época sólo vivían en estas tierras 13.300 habitantes. Un 43% eran blancos americanos; 33,5% eran negros y mulatos, 21,6% eran indios y sólo un 1% eran españoles. Se trataba de una población con un gran sentimiento religioso y que conservaba ciertas costumbres bien definidas, como levantarse temprano, reunirse al mediodía para comer, dormir una siesta de tres horas, volver al trabajo hasta ponerse el sol, rezar, jugar a los naipes y cenar.

Es importante recordar también que desde 1814, cuando San Martín se hace cargo de la provincia, comienza a tomar ciertas medidas para mejorar tanto el aspecto como la funcionalidad de la ciudad, manda a blanquear los frentes y a construir veredas de laja o ladrillos. También hace barrer las calles, regarlas y recoger la basura. Por otra parte, ordena la circulación de los ciudadanos y que los caballos se aten en los palenques que él hizo construir y no a los árboles.

Un recorrido por la Mendoza de 1816, en tiempos de militarización, transformaciones sociales y protagonismo en proceso a la Independencia.

Además de estas intervenciones, el General también se ocupó de dictar medidas en salud, educación, economía y defensa nacional.  En esa primera área manda a todas las personas, sin distinción de edad ni raza, a vacunarse contra la viruela. También estipula que se reúnan todos los perros sueltos en la calle porque había rabia y era la única forma de controlarla.  En lo que atañe a la educación, manda a los maestros a reunirse todos los jueves en la plaza mayor para entonar el Himno nacional, y en cuanto a la economía, se ocupa de reordenar las finanzas públicas.

También trascendieron sus medidas en favor de la defensa nacional, ya que determina que todos los españoles que residían cerca de la frontera tenían que trasladarse a la ciudad de Mendoza para ser vigilados. Además, todo aquel que no tuviese un trabajo demostrado con un papel debía formar parte del ejército.

Mendoza, entonces, ha dejado de ser un lugar tranquilo. Llegan militares nacionales del Norte y de la Banda Oriental y llega un movimiento importante de Chile (de todas las condiciones, incluidos arrieros y sacerdotes). Además, la capital de Cuyo concentra a los llamados por las levas: todo varón adulto de Mendoza, San Juan y San Luis está obligado a enlistarse en el ejército. La presión sobre la población adulta masculina es tan grande que hasta se ordena la compra de esclavos

Entre la campaña y la ciudad, hay una vida local que trata de seguir adelante. La sociedad de la región vive principalmente en la campaña, aunque también hay mucha actividad urbana. Esta vida urbana se da no sólo en los alrededores de la ciudad en Mendoza, sino en lo que luego va a ser Godoy Cruz, en aquel entonces, llamado San Vicente. Ya se han separado los curatos o las parroquias de la matriz y allí también hay actividad.

Un recorrido por la Mendoza de 1816, en tiempos de militarización, transformaciones sociales y protagonismo en proceso a la Independencia.

Una sociedad variada, donde las relaciones sociales en la época están atravesadas por el estatus, impuesto por la riqueza. Y eso marca formas de sociabilidad distintas. Por un lado, hay una sociedad agrícola, más cercana a los ritmos de la naturaleza. Además, está la gente que desarrolla actividades agrícola-ganaderas. También las que trabajan en el procesamiento (molinos y bodegas) y muchos también son comerciantes.

Las relaciones sociales en la Mendoza de 1816, en la medida que la militarización lo permitía, seguía en pie. Había saraos (reuniones en salones) y fiestas a las que asistían varones y mujeres. En tanto en invierno, época de la declaración de la Independencia, había por supuesto menos actividades, pero sí se aprovechaban los días sociales ya que la Alameda permitía paseos y visibilidad.

Las celebraciones religiosas marcaban, también y en gran medida, el ritmo de la sociabilidad. “El calendario litúrgico se seguía en las celebraciones de Semana Santa o cuaresma, aunque también había otras fiestas populares”, cuenta la historiadora.  En tiempos en que persisten todavía celebraciones españolas (que serán reemplazadas luego por otras que las traducen y las cambias por fiestas de la nueva nación), estas actividades obligan a mantener todo limpio y ordenado. Para fiestas como las del Patrono Santiago se incluyen desfiles de imágenes, un paseo con el pendón real, un desfile de autoridades y reuniones sociales.

Con respecto a la Declaración de la Independencia en 1816, en nuestra provincia las noticias llegaron 10 días después. Ese día, a través de una carta dirigida a Intendente-Gobernador, por entonces gobernador intendente de Cuyo, se le comunica que el Congreso había declarado la Independencia de la dominación de los reyes de España y la metrópoli el pasado 9 de julio. Un día después, el 20 de julio, Francisco Narciso Laprida, diputado por San Juan, le anuncia al cabildo de Mendoza el envío de una copia del Acta de la Declaración.

Un recorrido por la Mendoza de 1816, en tiempos de militarización, transformaciones sociales y protagonismo en proceso a la Independencia.

Para esa fecha San Martín no estaba en Mendoza, sino que se encontraba en Córdoba entrevistándose con Juan Martín de Pueyrredón, que era Director Supremo. El cabildo estaba a cargo del poder político y Bernardo O’Higgins a cargo del poder militar, por lo que van a ser ellos los que organizan los festejos. Por su parte, el cabildo manda a iluminar la ciudad, organiza juegos como corridas de toros, fuegos de artificio y también un tedéum, mientras que O’Higgins organiza una parada de 300 granaderos en la plaza principal.

Pero como en ese entonces sólo cuenta con 40 caballos, le pide 260 más al cabildo con el objetivo de solemnizar la independencia con una montada de los granaderos. El 8 de agosto de ese año, cuando San Martín retorna a la provincia, le toma la jura de la independencia a los jefes y oficiales del Ejército de los Andes, cuya acta también se encuentra en el Archivo.

Al tiempo el General, que desde hacía meses preparaba tropas, mandó a confeccionar la Bandera del Ejército de los Andes. El 5 de enero de 1817, San Martín llevó la bandera y su tropa a la plaza del Área Fundacional y en la iglesia matriz los hace bendecir y poner bajo la protección de la Virgen del Carmen de Cuyo.

El protagonismo de Mendoza en la construcción de la Independencia es fundamental, ya que sin esa declaración era imposible que el Ejército Libertador pudiese poner en valor la campaña continental por la libertad. No cabe duda, que la vocación y la convicción política de San Martín terminó empujando la emancipación de forma vertiginosa.

Tanto Juan Agustín Maza como Tomás Godoy Cruz, y en especial este último, fueron fundamentales en el proceso de emancipación, teniendo un rol sumamente activo en el congreso. Ambos fueron muy importantes, pero sobre todo Godoy Cruz, que no era solamente alguien que comulgaba con la idea sanmartiniana, sino que fue el operador de San Martín en el congreso.

Finalmente, a modo de síntesis general, el Congreso de Tucumán no solo definió la independencia, sino también propuso la creación de un banco nacional, rutas, caminos, pueblos, generar barreras interprovinciales, además de regular algunos impuestos, iniciativas tan necesarias por estos días.

Referencias bibliográficas

BUCOLO, Elvira; 2016, Mendoza se enteró diez días después. En: https://www.losandes.com.ar/mendoza-se-entero-diez-dias-despues.

TOLEDO, Fernando; 2019, La Mendoza de 1816: costumbres de una “ciudad militarizada” En: https://www.losandes.com.ar/la-mendoza-de-1816-costumbres-de-una-ciudad-militarizada.

O’DONNEL, Pacho; 2024, El ADN Argentino Raíces Nuestra Identidad Nacional. Editorial Sudamericana. Buenos Aires. Argentina.