La representante de Agua Escondida, Priscila Arroyo, calificó como “única e inolvidable” su experiencia tras participar en los eventos vendimiales, donde aseguró haber llevado con orgullo la identidad de Malargüe, destacando especialmente el acompañamiento constante de la comunidad.

“La verdad que fue algo único e inolvidable. Me lo voy a llevar siempre en el corazón y para mí fue un orgullo representar al departamento de Malargüe”, expresó Arroyo, quien también remarcó el apoyo recibido a la distancia: “Siempre lo sentí cerquita porque con sus mensajitos los tenía al lado mío. Estoy súper agradecida por el cariño y los mensajes de apoyo”.
Durante su participación, la joven señaló que atravesó “una semana muy agitada”, aunque destacó el compañerismo con el resto de las representantes departamentales, lo que permitió sobrellevar las actividades. En ese contexto, aprovechó la oportunidad para difundir las particularidades culturales y productivas del sur mendocino.


Arroyo explicó que compartió con sus pares detalles sobre la vida rural y el trabajo de las familias del departamento. “Les conté sobre el sacrificio de la mujer de campo y el trabajo para producir el chivito malargüino, que es tan único”, indicó. Asimismo, resaltó el potencial turístico de la región durante todo el año e invitó a sus compañeras a visitar el departamento y participar de la Fiesta Nacional del Chivo.
En relación a la identidad local dentro del contexto vendimial, la representante sostuvo que “vendimia también se trata del esfuerzo y del trabajo”, y remarcó que, si bien Malargüe no se caracteriza por la producción vitivinícola, forma parte de la celebración desde su propia cultura y tradiciones.

En el plano personal, Arroyo comentó que se encuentra cursando el cuarto y último año del profesorado de Educación Física, y anticipó un año con múltiples compromisos. “Tengo la agenda muy completa, pero mi idea es seguir con la carrera al día. Sé que van a ser días agotadores, pero sé que lo voy a lograr”, afirmó.
Como parte de sus primeras actividades oficiales, visitó la escuela de Ranquil Norte, donde realizó su educación primaria. “Me recibieron con mucho cariño y me sentí como si fuera una niña más”, recordó. Respecto a su vínculo con Agua Escondida, explicó que, si bien no es oriunda del lugar, tuvo la oportunidad de integrarse a la comunidad a través de distintas actividades. “Pasé Año Nuevo allá y quedé encantada, es un pueblo muy familiar y hermoso”, destacó.


En cuanto a su compromiso social, confirmó que trabajará junto a la Agrupación Malargüina de Educación en Diabetes, con el objetivo de promover la concientización. “Lo elegí porque he visto situaciones que me conmovieron mucho, sobre todo en niños que sienten vergüenza de aplicarse la insulina. Es importante acompañarlos y generar conciencia”, explicó.
Finalmente, Arroyo dejó un mensaje a la comunidad: “Gracias por el cariño y por elegirme para representarlos. Lo estoy llevando con mucha responsabilidad y orgullo. Los quiero mucho”, concluyó.


