Pablo Sánchez, joven malargüino de 20 años y estudiante de tercer año de Ingeniería Química en la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), sede San Rafael, lleva adelante un proyecto de elaboración y comercialización de jabón líquido para ropa que comenzó como una iniciativa personal y hoy se perfila como un emprendimiento local en crecimiento.

El producto se comercializa actualmente como jabón líquido concentrado para uso doméstico, formulado para lavarropas automáticos y semiautomáticos. Es apto tanto para prendas blancas como de color, ya que no contiene agentes agresivos que dañen los tejidos ni alteren los colores. Su uso recomendado es similar al de cualquier jabón líquido, ajustando la dosis según la carga y el nivel de suciedad, gracias a su buena capacidad de limpieza incluso con cantidades moderadas.

Según explicó Sánchez, el jabón fue desarrollado a partir de tensioactivos aniónicos, con la incorporación de agentes secuestrantes como EDTA, lo que permite mejorar el rendimiento en aguas duras y potenciar el poder de limpieza. La formulación buscó desde el inicio un equilibrio entre eficacia, estabilidad del producto y cuidado de las prendas.



En cuanto a su formación, el joven señaló que el proyecto surge en paralelo a sus estudios universitarios, aplicando conocimientos técnicos adquiridos en la carrera y profundizados de manera autodidacta. En un principio, la iniciativa tuvo como objetivo afrontar los gastos vinculados a sus estudios, en un contexto económico familiar complejo. Sin embargo, con el paso del tiempo y la buena aceptación del producto, el proyecto se está consolidando como un emprendimiento con identidad local.

El jabón se puede adquirir actualmente a través de venta directa, mediante redes sociales como Facebook e Instagram, así como por contacto personal dentro de la comunidad. La producción, de acuerdo a lo que nos contó Pablo, se realiza de manera artesanal y controlada, con un proceso que incluye varias etapas: preparación de la pasta principal, incorporación de aditivos, adición de la fase acuosa, mezcla y un período de reposo para la estabilización del producto. El tiempo total de elaboración puede demandar varias horas, considerando los controles necesarios antes del envasado.
El envasado se realiza de forma manual, cuidando las condiciones de higiene y la correcta identificación del producto. Si bien el desarrollo teórico y la formulación están a cargo de Sánchez, el emprendimiento es llevado adelante en familia, con el acompañamiento de sus padres, quienes colaboran en la inversión, la producción cuando él no se encuentra en Malargüe, y en las tareas de promoción y distribución.


De cara al futuro, el joven manifestó que el proyecto fue pensado desde sus inicios para poder escalarse progresivamente, manteniendo la calidad del producto. Entre sus objetivos se encuentra formalizar el emprendimiento como una pyme en Malargüe, apostando a la producción local, al trabajo responsable y a ofrecer un producto accesible para la comunidad.
Sin descartar sueños mayores, Sánchez destacó el valor del esfuerzo familiar y la importancia de seguir creciendo paso a paso, con una mirada puesta tanto en el desarrollo local como en nuevas oportunidades a largo plazo.


