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Sociedad

Vivir en el campo: la mirada de un joven de Agua Escondida sobre la realidad rural

Joaquín Bravo tiene 25 años y nació en San Rafael, aunque se crió en el puesto La Laguna Bravina, a 15 kilómetros de Agua Escondida. Desde su experiencia, describe lo que significa crecer y vivir en una de las zonas más alejadas del departamento de Malargüe.

Recuerda su infancia ligada al campo, los animales y la vida al aire libre. “Salir al campo, trabajar con los chivos, ir a pescar a la laguna… fue muy lindo”, señaló. También destacó su paso por la escuela rural, donde cursó la primaria y el primer año del secundario antes de trasladarse a San Rafael para continuar sus estudios. Allí, asegura, no solo recibió formación académica, sino también valores vinculados al orden, el cuidado y la responsabilidad.

En la actualidad desarrolla un emprendimiento propio. Sin embargo, reconoce que las oportunidades laborales en la zona son limitadas. La mayoría de los habitantes se desempeña en la municipalidad o se dedica a la ganadería, especialmente a la cría de chivos y vacas, actividad central en esta época del año.

Distancias, caminos y servicios

Uno de los principales desafíos que menciona es el aislamiento. Las distancias hacia centros urbanos como San Rafael, General Alvear o Malargüe rondan los 200 kilómetros, y el mal estado de los caminos de tierra complica el transporte y el acceso a servicios.

En materia de salud, cuentan con atención médica periódica, aunque no permanente. La conectividad ha mejorado en los últimos años, con señal de internet en los hogares y puntos de Wi-Fi comunitarios. No obstante, la falta de rutas en condiciones continúa siendo una de las principales preocupaciones.

“Con una sola ruta en buen estado, Agua Escondida crece sola”, afirmó, al considerar que una mejora vial facilitaría el comercio, la llegada de turistas y nuevas inversiones.

Juventud, oportunidades y arraigo

En cuanto a las posibilidades para los jóvenes, explicó que tras finalizar la secundaria deben emigrar para continuar estudios terciarios o universitarios, salvo quienes optan por carreras a distancia. Las opciones laborales también son escasas, lo que lleva a muchos a buscar oportunidades en otras ciudades.

Si bien Joaquín reconoce que en algún momento pensó en irse, asegura que la tranquilidad, la cercanía con la familia y la solidaridad de la comunidad son aspectos que pesan a la hora de elegir quedarse. “La gente es muy sociable, todavía se mantienen las costumbres de invitar un mate, de ayudarse entre vecinos”, expresó.

Finalmente, sostuvo que el crecimiento de la localidad dependerá en gran parte de decisiones de gestión vinculadas a infraestructura y promoción, especialmente si se busca potenciar el turismo en la zona.

Para Joaquín, ser de Agua Escondida es motivo de orgullo: “Muchos ponemos esfuerzo para que el pueblo siga creciendo. Eso es muy importante para los que estamos acá”.