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Sociedad

A pulmón y de manera voluntaria, Fernanda Álvarez trabaja para recuperar la flora nativa de Malargüe

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La técnica en Conservación trabaja voluntariamente junto al Planetario Malargüe y el Municipio en la recuperación del jardín de plantas nativas, un espacio que busca recuperar especies representativas del departamento y acercar a vecinos y turistas al conocimiento de la flora local.

Fernanda Alvarez Mora junto a Andrés Risi en la entrada al Jardín Nativo que se ubica en el Planetario Malargüe.

La recuperación del jardín de plantas nativas ubicado en el Planetario Malargüe avanza actualmente cerca de un 90%, a partir de un proyecto impulsado por Fernanda Álvarez Mora, técnica en Conservación de la Naturaleza, quien comenzó a investigar la flora autóctona del departamento durante su formación y decidió transformar aquel trabajo académico en una iniciativa con impacto concreto en la comunidad.

Álvarez Mora llegó a la Argentina desde Colombia en 2017. Había estudiado Biología en su país, pero dificultades vinculadas con la convalidación de sus estudios le impidieron continuar esa carrera. En Malargüe comenzó a formarse en Gestión Ambiental y posteriormente obtuvo el título de Técnica en Conservación de la Naturaleza, una trayectoria que le permitió profundizar su vínculo con los ambientes naturales del departamento.

Durante sus salidas de campo a lugares como La Payunia y Caverna de las Brujas, comenzó a interesarse cada vez más por las especies que encontraba en el territorio y por la escasa información disponible sobre la flora nativa específicamente de Malargüe. “Cuando vas a conseguir información, es súper difícil”, explicó durante una entrevista con Malalweb Diario Digital, al señalar que muchas veces la bibliografía disponible refiere a Mendoza en general o a departamentos como San Rafael, pero ofrece pocos datos específicos sobre las especies presentes en Malargüe.

De un proyecto académico a la recuperación del jardín

En 2021, como parte de su proyecto de grado, la mujer comenzó a trabajar sobre la flora nativa. Su propuesta original contemplaba distintos micrositios de conservación. Sin embargo, con el tiempo decidió concentrar los esfuerzos en el jardín de plantas nativas del Planetario Malargüe.

Fernanda explicó que el espacio ya había sido creado años atrás a partir de iniciativas vinculadas a proyectos de formación, pero para entonces presentaba un importante deterioro, con cartelería dañada y una disminución de las especies que originalmente formaban parte del lugar.

La elección del Planetario como punto de intervención respondió también a su valor estratégico: es un espacio visitado por vecinos, estudiantes y turistas y, según sostuvo la profesional, el jardín puede convertirse en una herramienta para conocer la flora local y comprender el ambiente que rodea a Malargüe.

A partir de distintas gestiones, comenzó una articulación con trabajadores del Planetario, el área municipal vinculada a Gestión Ambiental y el vivero, además del aporte de especies realizado por el Instituto de Ciencias de la Tierra (ICE), entre otros colaboradores. El proyecto se desarrolla de manera ad honorem. La entrevistada remarcó que su objetivo era que el trabajo realizado para obtener su título no quedara únicamente plasmado en un documento académico, sino que pudiera generar una intervención concreta en el territorio.

¿Qué especies pueden encontrarse?

Actualmente, el jardín cuenta con distintas especies representativas de la flora nativa de la región, entre ellas variedades de jarilla, molle y zampa, etc. Álvarez Mora explicó que Malargüe se encuentra en una zona de transición entre distintos ambientes, conocida como ecotono, por lo que el departamento presenta una diversidad de ecosistemas. En declaraciones a Malalweb, afirmó que la intención es continuar incorporando especies representativas que puedan adaptarse a las condiciones particulares del lugar.

Como parte de la recuperación, especificó que también se trabajó en la cartelería y en herramientas digitales de información. El espacio cuenta actualmente con códigos QR que permiten acceder a contenidos vinculados con el Planetario y con la información recopilada por la propia impulsora del proyecto.

La propuesta busca avanzar, además, hacia contenidos relacionados no solamente con la flora, sino también con la fauna asociada a estos ambientes.

La importancia de conservar plantas adaptadas al ambiente local

Uno de los principales argumentos del proyecto está relacionado con las características ambientales de Malargüe y la necesidad de utilizar de manera responsable los recursos disponibles. La técnica en Conservación de la Naturaleza explicó que muchas especies utilizadas tradicionalmente para ornamentación son exóticas y pueden tener mayores requerimientos de agua y mantenimiento. En cambio, las especies nativas se encuentran adaptadas a las condiciones del suelo, el clima, los vientos y la disponibilidad hídrica de la zona.

Además de su valor paisajístico, las plantas nativas cumplen funciones dentro del ecosistema y brindan recursos y refugio para distintas especies de fauna. Como ejemplo, la entrevistada mencionó a una pareja de teros que suele nidificar en el sector del Planetario entre la vegetación.

También destacó el valor cultural de las plantas y los conocimientos asociados a ellas. A lo largo de su investigación pudo recopilar referencias sobre usos tradicionales de especies como la jarilla y el algarrobo, así como conocimientos transmitidos por habitantes de zonas rurales. En este punto, sostuvo que recuperar la flora nativa también implica recuperar parte de la memoria y la identidad del territorio.

“Malargüe no es solamente la Fiesta Nacional del Chivo”

Para Álvarez Mora, conocer la flora local permite ampliar la mirada sobre la identidad de Malargüe y comprender que el patrimonio del departamento también está constituido por sus ambientes naturales, sus especies y los conocimientos asociados a ellas. “Malargüe se conoce mucho por la Fiesta Nacional del Chivo, pero no solo son chivos”, expresó durante la entrevista, al plantear la necesidad de prestar atención a otras expresiones de la identidad local.

Su propia experiencia como colombiana que llegó a Malargüe también influyó en esa mirada. Acostumbrada a vivir en Bogotá, una ciudad de grandes dimensiones, el contacto con los ambientes naturales del departamento significó un proceso de aprendizaje. Incluso recordó una anécdota de sus primeras experiencias en el campo, cuando tuvo un encuentro con un “chupasangre” y comprendió que necesitaba conocer mejor las características del ambiente en el que se encontraba. Con el tiempo, ese aprendizaje se transformó en una de las motivaciones centrales de su trabajo: conocer el territorio para poder conservarlo.

El impacto de los residuos también preocupa

La recuperación del Jardín Nativo del Planetario forma parte de una preocupación más amplia por el estado de algunos espacios naturales cercanos a la ciudad. Álvarez Mora señaló que sectores utilizados por vecinos para caminar o realizar actividades recreativas presentan distintos niveles de impacto por la presencia de residuos. “Sería como empezar a cuidarlo como nuestra casa”, sostuvo, al plantear que la conservación de estos lugares requiere también de una mayor conciencia colectiva.

Según explicó, el cuidado del ambiente no solo tiene consecuencias ecológicas, sino que también forma parte de la imagen que Malargüe ofrece a quienes llegan desde otros lugares.

Educación ambiental para las nuevas generaciones

La entrevistada también trabaja vinculada a la educación ambiental con niños de primera infancia, una experiencia que considera fundamental para que las nuevas generaciones puedan reconocer y apropiarse de los espacios naturales cercanos. En ese sentido, participa como docente en el proyecto “Sembrando Aventura”, una propuesta que utiliza el juego, la educación física, la motricidad y la educación ambiental para acercar a los niños al entorno. Para Álvarez Mora, generar ese vínculo desde edades tempranas puede contribuir a recuperar el sentido de pertenencia y promover una relación más responsable con los espacios naturales.

Antes de finalizar su entrevista, dejó un mensaje para los vecinos: “cuidar las zonas naturales cercanas, evitar generar impactos y, para quienes tengan un espacio propio, considerar la posibilidad de incorporar al menos una planta nativa. Eso ya es un montón”, sostuvo.

La propuesta también invita a mirar Malargüe desde otra perspectiva: no solamente como un destino turístico, sino como un territorio cuya flora, fauna, paisaje y conocimientos tradicionales forman parte de su identidad.

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