La joven cantante de Malargüe participó de Es mi sueño, el programa conducido por Guido Kaczka, en una experiencia que comenzó casi en secreto, incluyó un viaje contrarreloj desde Malargüe hasta Buenos Aires y terminó con ella compartiendo escenario con el exjugador de la Selección Argentina, Jonás Gutiérrez.

Mía Rubio llevó su voz desde Malargüe hasta la televisión nacional. La joven artista participó de Es mi sueño, el programa conducido por Guido Kaczka, y compartió una de las presentaciones musicales con Jonás Gutiérrez, exjugador de la Selección Argentina y reconocido por su trayectoria en el fútbol argentino e internacional.

Para Mía, llegar a ese escenario significó representar a su ciudad y, al mismo tiempo, poner en pantalla parte del camino que viene construyendo desde que comenzó a cantar durante su adolescencia. La participación fue grabada previamente en Palermo, Buenos Aires, y permaneció en reserva durante aproximadamente un mes antes de su emisión. La joven había recibido indicaciones de mantener discreción sobre distintos detalles del programa, por lo que solamente unas pocas personas de su entorno conocían lo que había ocurrido.
Una presentación compartida con Jonás Gutiérrez
Uno de los aspectos particulares de la experiencia fue que Mía compartió escenario con Jonás Gutiérrez. La cantante contó que conoció al exfutbolista apenas unas horas antes de la presentación y que, pese a la incertidumbre inicial, ambos lograron generar una buena conexión durante la actuación.

Mientras Mía se mostró tranquila sobre el escenario, Gutiérrez atravesó el momento con mayor nerviosismo. Según relató la joven, el exjugador le manifestó que no quería arruinar una oportunidad que para ella era importante. La propia Mía terminó ayudándolo durante la presentación, incluso recordándole parte de la letra y buscando que pudiera disfrutar del momento. Esa complicidad quedó reflejada durante la actuación y se convirtió en uno de los momentos particulares de su paso por el programa.
Un viaje contrarreloj desde Malargüe
Detrás de los minutos que finalmente llegaron a la pantalla hubo una logística que estuvo lejos de ser sencilla. La convocatoria de Mía se produjo durante las vacaciones de invierno, en julio, después de varias entrevistas virtuales. Como en ese momento se encontraba enferma, la joven llegó a pensar que no sería seleccionada y decidió no contarle a nadie, ni siquiera a su familia, que estaba participando del proceso.

La confirmación llegó con muy poco tiempo de anticipación: fue convocada de un miércoles para presentarse al día siguiente. Para llegar a Buenos Aires, tuvo que viajar primero en colectivo desde Malargüe hasta Mendoza y luego tomar un vuelo. El viaje previsto para las 9 de la mañana debía permitirle llegar alrededor de las 13, con un ensayo programado para las 16. Sin embargo, el mal tiempo modificó los planes. El vuelo fue cancelado y, ante la necesidad de llegar a tiempo, tuvieron que conseguir nuevos pasajes. Después de horas de incertidumbre y estrés, Mía confirmó a Malalweb que pudieron llegar finalmente a Buenos Aires para cumplir con el ensayo y participar de la grabación.

Mia Rubio: Del escenario malargüino a la televisión
La aparición en Es mi sueño representa un nuevo capítulo dentro de un recorrido artístico que Mía comenzó alrededor de los 12 años, cuando se incorporó a clases de guitarra en la Escuela Municipal. Su formación, sin embargo, tomó rápidamente un camino autodidacta. También participó en obras de teatro, una experiencia que le permitió explorar distintas herramientas vinculadas con el escenario.

Con la llegada de la pandemia, contó a nuestro medio que profundizó su aprendizaje por cuenta propia y, especialmente desde 2020, comenzó a explorar con mayor profundidad su interés por la música en otros idiomas.
En Malargüe tuvo distintas oportunidades para presentarse ante el público. Cantó durante temporadas en Las Leñas y pasó por bares, restaurantes e incluso el casino. Su recorrido también trascendió las fronteras del departamento. Participó en concursos de canto en San Rafael y General Alvear, donde obtuvo primeros puestos, y durante este año formó parte de la Fiesta Nacional de la Ganadería.
Pero al mirar hacia atrás, Mía no identifica solamente los reconocimientos como parte fundamental de su crecimiento. También rescató aquellas ocasiones en las que las cosas no salieron como esperaba: cuando olvidó una letra, desafinó o sintió que el público no prestaba atención. Para ella, esas experiencias fueron parte del aprendizaje y terminaron ayudándola a convertirse en la artista que es actualmente.
“Sentí mucho orgullo”
Llegar a la televisión nacional tuvo además un significado especial por la posibilidad de compartir la experiencia junto a su mamá. Mía aseguró que sintió “mucho orgullo” de poder representar a Malargüe y estar acompañada por ella en un escenario de estas características.

El proceso también estuvo atravesado por cierto nerviosismo. No solamente por tratarse de una experiencia televisiva nacional, sino porque debía compartir escenario con una persona a la que había conocido apenas unas horas antes. Sin embargo, la experiencia terminó siendo positiva y le permitió conocer a distintos artistas, hacer nuevos amigos y vivir una jornada que, según contó, pasó muy rápido.
Incluso expresó que hubo detalles del estudio que quedaron grabados en su memoria. Uno de ellos fue descubrir que no tenía ventanas: Mía contó que ingresó alrededor de las 9 de la mañana y salió cerca de las 16 pensando que ya era de noche.
Un nuevo escenario, el mismo objetivo para Mia
Después de esta experiencia, Mía no se plantea un único camino. Prefiere mantenerse abierta a las oportunidades que puedan surgir y continuar desarrollándose a través de la música. Entre sus deseos aparece la posibilidad de preparar nuevas presentaciones y, si se presenta la oportunidad, grabar o trabajar junto a otros artistas.
Con esa mirada, su paso por la televisión nacional no aparece como un punto de llegada, sino como una experiencia más dentro de un recorrido que comenzó en Malargüe y que todavía continúa. Mía Rubio llegó a Es mi sueño casi sin anunciarlo, viajó contrarreloj, compartió escenario con una figura reconocida del deporte argentino y mostró su voz ante una audiencia nacional. Pero detrás de esos minutos de televisión hay años de aprendizaje, escenarios, aciertos y errores que fueron construyendo a la cantante que hoy representa a Malargüe en nuevos espacios.


